jueves, 21 de abril de 2011


LAS IMPRESIONES DE JOSÈ CHELALA LOPEZ


Por Alejandro Lorenzo.

En la lujosa calle Almagro, en el primer piso de un edificio cuya arquitectura ha sido premiada por la ciudad de Madrid, se encuentra el Bufete Internacional de Consultores y Gestión que preside y donde trabaja José Chelala López, autor del libro Impresiones(2011) publicado por la prestigiosa Casa Editorial española Biblioteca Nueva.

“En realidad no creo que esta recopilación represente algo significativo. Podría afirmar que fue un buen gesto de familiares y amigos que deseaban agrupar en un tomo parte de mi labor periodística”. Afirma Chelala López nacido en Cuba y descendiente de José Chelala Aguilera uno de los médicos de gran prestigio en el periodo republicano cubano y figura política vinculada al partido Ortodoxo que encabezaba el mítico Eduardo Chivas.

No obstante a esta advertencia sobre su libro, sea derivada de una extrema modestia, o convicción de que su ascendente carrera profesional, política, social y de promoción cultural, posee mayor peso en las hechos que en cualquier compilación, Impresiones es un texto que representa un testimonio de un hombre que ha sido vital cronista de su época y también testigo y participante de la historia contemporánea, tanto cubana, como internacional.

Por su variedad temática, Impresiones obsequia al lector una revisión de acontecimientos muchas veces olvidados y que sirve como referencia para llegar a conclusiones de lo que ocurre en el presente en Cuba y en el resto del mundo.

José Chelala aborda asuntos tan variados como la Inmigración, la lucha antiterrorismo, las elecciones en USA, las relaciones España y Marruecos, las relaciones desde Franco hasta Zapatero con el gobierno cubano, el conflicto en el Sahara Orienta y los enfrentamientos israelí palestino. Como experimentado jurista, aborda en sus artículos cuestiones sociales como el aborto, la explotación infantil, el divorcio, la prostitución y la emancipación de la mujer.

Al margen de sus enfoques políticos, filosóficos y morales con los que pudiera discrepar el lector, entrar en Impresiones, brinda la posibilidad de conocer a una figura que ha recibido prestigiosos premios y un listado impresionante de condecoraciones y honores por parte del Estado Español, la Casa Real y gobiernos e instituciones de muchos países.

En su libro relata el periodo en que desempeñó las funciones como Cónsul en el primer gabinete de gobierno formado tras el triunfo de la revolución cubana.

“Luché en el sector Universitario contra la dictadura anti constitucional de Fulgencio Batista, y fui secretario de la organización Unidad Nacional Constitucional, colaboraba en el suplemento Tribuna del Pueblo que fue censurado en los días del asalto al Cuartel Moncada, era amigo del poeta, filósofo, líder político, Rafael García Bárcena, del Dr Pelayo Cuervo asesinado brutalmente por los cuerpos represivos batistianos, por mis actividades en el 1958 me vi obligado a salir al exilio, un año después, al triunfo de la revolución, fui nombrado por el gobierno del Presidente Manuel Urrutia Lleó que fue destituido por los comunistas, como Cónsul de Cuba en España. Se puede decir que ha sido un doble exilio, uno corto y otro demasiado largo. Desde el 1958 no he pisado tierra cubana, creí en esa revolución, pero esa revolución se desvió de sus cauces originales. En aquel corto periodo como diplomático trabajé con mi profesor, el doctor José Miro Cardona que era el Embajador de Cuba en España, ambos avizoramos el desastre en todos los órdenes que se cernía en nuestro país.

Denuncié ante la prensa la infiltración comunista, señalé los barcos llenos de armamentos que fondeaban en Islas Canarias procedentes de la ex Unión Soviética y China con destino a incrementar el poderío bélico de las fuerzas armadas cubanas y consolidar la presencia política e ideológica dentro del gobierno cubano.

Por supuesto que tales denuncias le molestaron a los Castros y especialmente al Che Guevara. Inmediatamente enviaron al señor Antonio Matos para que le hiciera entrega de la oficina Consular a mi cargo, solicitud que me negué rotundamente, convirtiéndome en la práctica en un diplomático en estado de rebeldía.

Durante ese breve periodo ayudé a muchos de mis compatriotas, sin distinción de clase ni afiliación política. Paradójicamente hasta le facilité pasaportes a Fulgencio Batista, a su familia y a todo su gabinete, que en ese momento se encontraban en una especie de limbo migratorio al no tener documentos que lo acreditaran como ciudadanos cubanos y por consiguiente impedidos de residir legalmente en ningún país. Eso no aparece en el libro. Batista el hombre contra quien combatí, me ofreció dinero por mi gestión consular, dinero que le devolví íntegramente. No había nada excepcional, era mi trabajo como diplomático proporcionar pasaportes por los motivos y circunstancias que fueran, a los ciudadanos cubanos que no los poseían. Recuerdo que Batista personalmente me dijo con cierta ironía: Eres de los pocos cubanos que me devuelven dinero”.




Quizás muchas personas desconocen que José Chelala López fue el compositor de casi un himno del exilio cubano, la canción Cuando Salí de Cuba la más conocida y la cual consagró al fallecido cantautor argentino Luis Aguilé radicado en España a finales de los años 50

“Ya no era Cónsul, pero para mis amigos que vivían en Madrid o
en cualquier otra región de España yo seguía siéndolo.

En una ocasión Harry Wassall buen amigo americano apasionado por Cuba, me pidió organizar una fiesta para celebrar el cumpleaños de Gladys, una cubana de Bayamo que era su pareja. A la fiesta acudieron que recuerde Elena Bacardi, Ventura Dellundé, los hermanos Rigual que hicieron en los 60 la famosa la canción Cuando calienta el sol, el cantante el Indio Araucano, y mi entrañable amigo Luisito Aguilé.

En medio de la fiesta, se trató irremediablemente el tema cubano y la necesidad de una canción que representara el sentimiento de los exilados, inmediatamente Luisito tomó una guitarra y yo un bolígrafo y un blog, nos encerramos en el despacho y en media hora surgió ese himno tan sentido, traducido a 18 idiomas y que ha dado la vuelta al mundo.”

Lo que podría objetarse de Impresiones, es el carácter fragmentario de sus artículos, (458 según la nota del editor, en un periodo comprendido entre el 2000 al 2005) en ocasiones sin pie de página o ficha bibliográfica, ausencias que en algunos temas le proporciona cierto aire de trabajo inconcluso, como si obligara al lector recurrir a las fuentes originales, la mayoría procedentes de sus colaboraciones en el Periódico Pueblo, el semanario Libre de Miami y en la revista Boricua, de Puerto Rico.

Esta crítica de Impresiones, también le sugiere al propio José Chelala que se aventure a escribir a profundidad una auto biografía, que con seguridad, sería un aporte sumamente útil para la historia contemporánea de Cuba, y buen ejemplo para las nuevas generaciones de cubanos, de cómo ciertos hombres forzados a vivir fuera de su país, con los rigores desgarradores que tal condición conlleva, logran alcanzar indiscutibles realizaciones en el orden personal y en sus respectivas carreras profesionales.

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