domingo, 3 de abril de 2011

Abelardo Linares: La Nave de los Libros


ABELARDO LINARES: LA NAVE DE LOS LIBROS.


Por Alejandro Lorenzo

A 20 minutos de Sevilla, se encuentra enclavado el histórico pueblo de Santiponce célebremente nombrado como la antigua Itálica, primera ciudad romana en territorio Ibérico y lugar donde nacieron los emperadores Trajano y Adriano. Ruta turística obligatoria por los vestigios de ese Imperio, pueblo también típicamente andaluz, sin alteraciones en su arquitectura y como siempre lleno de naranjales, que le darán un toque de esplendor paradisiaco principalmente cuando avance la primavera.

En un polígono industrial en la entrada de este pueblo arqueológico, se encuentra la sede de un poeta, bibliófilo y editor español nacido en Sevilla nombrado Abelardo Linares. Hombre casi legendario por un amor desmedido por los libros, considerado por algunos medios de prensa el librero más importante de España.

Cualquier visitante puede perderse entre tantos anaqueles de aquella imponente nave y sobrecogerse al ver como varios empleados suben y bajan por escaleras móviles colocando en su sitio esos libros clasificados de antemano por otros encargados de tal paciente labor.

Libros de todas las épocas, tratados de todas las especialidades, provenientes de todas las provincias del reino de España y de Iberoamérica. Voluminosos, como de brevísimas páginas. Textos que nunca fueron leídos porque sus páginas jamás han sido despegadas, libros de contenidos triviales pero sus ilustraciones y diseño gráfico en algunos casos son obras de arte. Poemarios de poetas menores junto al de los grandes. Primeras ediciones de autores clásicos, algunos de los que ya nadie lee o que muy pocos podrían acordarse la fecha que salieron a la luz. Joyas en papel para coleccionistas, cuyo valor quizás no es leerlo, sino poseerlos, saber que fueron de tal siglo, de tal imprenta, propiedad de tal familia. Libros que reposaron en las grandes bibliotecas de nobles, acaudalados y personajes ilustres, que después fueron vendidos o donados a otros propietarios, en una misteriosa cadena de sucesiones y trasiegos, hasta llegar a esta bodega de Linares, donde posiblemente esperaran otros destinos.

En 1974, Linares fundó en el Barrio de Santa Cruz de Sevilla, esa librería de libros antiguos nombrada Renacimiento, luego la enriqueció por la compra de un millón de ejemplares de la colección del librero Eliseo Torres de Nueva York, y por eso se ganó el sobrenombre de "el hombre del millón de libros”.

Pero además Abelardo Linares ha llevado tres espacios de peso en el mundo de la cultura: la revista literaria Renacimiento que cerró a finales del año pasado y dos editoriales que continúan en pie a pesar de la crisis económica que azota a buena parte del mundo, se trata de: Grupo Editorial Renacimiento y Espuela de Plata.

¿Por qué se cierra la revista Renacimiento?

Para una revista dedicada a la poesía y a la literatura pura en general y especie de santuario para poetas y escritores de todas las generaciones , 21 años ha sido mucho tiempo, fue un milagro que hayamos sobrevividos tantos años, como hemos visto que ha pasado con otras publicaciones culturales que hacen su apertura con rapidez y entusiasmo, y al poco tiempo sucumben, sea porque no cuentan con sólido respaldo financiero o porque la distribución y divulgación de este tipo de revista sufre un desgaste derivado de factores externos como la crisis del mercado del libro conectada con la crisis global.

Pero tenemos la satisfacción de que por las páginas de Renacimiento pasaron autores consagrados, como muchos desconocidos que luego han alcanzado relevancia en el mundo de la cultura.

Se constata en los catálogos que la editorial ha publicado muchos escritores latinoamericanos y con marcado interés ha realizado lo mismo con los cubanos, sean clásicos del pasado, como contemporáneos, de dentro o fuera de Cuba.

Es una tarea obstinada, porque en el caso de los autores cubanos en España, están fuera de las grandes casas editoriales y por consiguiente su distribución es desconocida y limitada. Actualmente, salvo Leonardo Padura con la poderosa Tusquests, Zoe Valdés en Planeta y quizás Pedro Juan Gutiérrez en Anagrama, el resto, por muchas tiradas que se hagan están fuera del gran mercado del libro.

Ahora lo que parece que se vende con fuerza y bastante publicidad son las traducciones de autores nórdicos, o de países como Finlandia, y del Báltico. Es también muy atrayente la literatura asiática, o la de los países que integraban el antiguo bloque comunista.

Pero el perfil editorial del Grupo Renacimiento no se encuentra circunscrito a los giros de la moda, ni de ningún boom. Nuestro interés

es dar a conocer autores con obras de calidad y ofrecer al lector un abanico de géneros, desde ensayos hasta narrativa, testimonios autobiográficos como historia, tratados de ciencias políticas o poesía. Es una línea editorial sin fronteras. Cualquier escritor que represente un interés para la cultura en lengua castellana es potencialmente publicable.

Además, el aporte cubano a las letras de Hispanoamérica es un suceso imposible de obviar y la relación histórica política y cultural entre Cuba y España constituye para nosotros un indiscutible atractivo, incluso, al margen de que sea rentable o no. Por eso, a modo de ejemplo, hemos sido los primeros en publicar esa magistral investigación del cubano asturiano Jorge Domingo Cuadriello Los españoles en las letras cubanas durante el siglo XX (2002) En la narrativa a un inédito profesor de Matemáticas que reside en la Habana nombrado Ángel Pérez Cuza cuyos cuentos y novelas están a la altura de los grandes de Hispanoamérica y en el género de poesía se publicó para seleccionar de una larga lista, Rey solitario como la aurora (2009) amplia selección del poeta cubano del siglo XIX Julián del Casal como hemos sacado recientemente una selección del contemporáneo Rafael Alcides. Algo que me gustaría hacer con el fallecido poeta Heberto Padilla, antes de que en Cuba los poetas de su generación decidan publicar parte o íntegramente su obra.

Vale señalar a modo de resumen que cuando se lee el poemario Y ningún otro cielo de Abelardo Linares publicado por Tusquets (2010) se puede constatar que nos encontramos frente a un hombre casi renacentista y convencido por medio de sus versos, cuya facturación necesariamente evocan al de los grandes maestros de la poesía española, que la existencia humana no puede prescindir de una gran pasión, aunque esta sea la de acopiar libros de todos los tiempos y diseminar cultura entre los hombres gracias a estos.




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