jueves, 2 de diciembre de 2010



















LA PREMIADA NOVELA DE PEDRO ÁNGEL PALOU


Alejandro Lorenzo

El escritor mexicano Pedro Ángel Palou resultó finalista del Premio Iberoamericano de Narrativa Casamérica 2009 con la novela El dinero del diablo publicada el mismo año por la Editorial Planeta. Anteriormente el escritor alcanzó el éxito en las librerías donde llegó a vender 35 mil ejemplares con la biografía del dictador mexicano Porfirio Díaz.

La presente, es una novela que trata una serie de asesinatos, demasiados, para ser creíbles, en las
recamaras del Vaticano. Para investigarlos convocan al sacerdote Gonzaga, experimentado
detective y a su colaborador el forense israelita Shoval (Holmes y el Doctor Watson)

El autor pretende combinar controversiales acontecimientos de la historia con el clásico género policiaco y de intriga que implican principalmente al Papa Pío XII su relación con Mussolini (antes de ser Papa) y con Adolfo Hitler durante su papado.

Palou señala sin aportar pruebas, que Pío XI (Achille Ratti) fue asesinado fruto de una conspiración que dará paso al “Papa de Hitler”, Eugenio Pacelli, quien tomaría el nombre de Pío XII. La novela juega con dos tiempos que corren casi paralelos, uno, alrededor de la muerte del Papa Pío XI y otro que ocurre en nuestros tiempos cuando se quiere canonizar a Pío XII.

Aunque el escritor, considerado en el mundo académico como un prestigioso intelectual, asegura que esta novela es fruto de una larga y profunda investigación, sin embargo insertar y combinar la compleja y a veces hasta relativa verdad histórica con la ficción elaborada a partir del género policiaco o de intriga es posiblemente el principal punto débil de la obra. Esa mezcla trae irremediablemente confusión al público lector, que asimilara como veraz una narración donde la frontera que divide la ficción con la investigación dentro del campo de la historia, ha sido premeditadamente quebrada, fundida, y hasta peligrosamente parcializada.

O se hace ensayo investigativo sobre el papel del Vaticano en la Segunda Guerra Mundial y sus relaciones con el fascismo de Mussolini y Hitler, valido y sumamente esclarecedor, aunque se reduzca las venta a un público especializado, o se realiza pura creación literaria sin colocar elementos altamente acusatorios y no demostrables contra la máxima jerarquía de la iglesia católica.

Al incursionar estos acontecimientos de la forma en que lo ha realizado el autor en El Dinero del diablo, siempre queda una zona en tinieblas donde se desdibuja que es lo real y que es lo imaginado, y si estamos leyendo un texto donde implica un asunto tan trágico como el exterminio de personas, sin duda con sus culpables, encubridores y colaboracionistas de la barbarie del fascismo, por ética, no debería dejar plantando en esa zona indeterminada, neblinosa, al lector.

Sin embargo, ese tipo de literatura, para muchos detractores que la consideran como destinada a satisfacer el morbo de los teóricos de la conspiración, abunda y se repite hoy en día con extraordinarias ganancias en el mercado, tanto en el que concierne al mundo de las casas editoriales, como el de la industria cinematográfica y el periodismo.

Basta tomar algunas hipótesis, algunos sucesos del pasado, como los recientes, para que ciertos escritores fabriquen en algunos casos con acertada calidad estética, una obra que se ofrece como creíble pero a la hora de profundizar, si es que se hace, se demuestra su inconsistencia y falta de evidencias.

Recordemos El Código Da Vinci de Dan Brown que con un tema menos probatorio guarda cierta conexión con la premiada novela de Palou y que causó revuelo y enconadas discusiones sobre sus controversiales argumentos en torno a los orígenes del cristianismo y la vida de Jesús de Nazaret.

Estos géneros enrarecidos y clasificados como históricos, políticos, religiosos, condimentados con actos de intriga, violencia, espionaje, secretos de Estado revelados, o en proceso de que lo sean, serían inofensivos, pasarían a la literatura del entretenimiento, sino fueran tomados sus contenidos y las teorías que manejan y proyectan, como verdades por parte de gente de todo tipo y de cualquier tendencia política e ideológica que hacen de estas su plataforma conceptual y que la entregan a sectores de la sociedad propensos a creerla .

De esa forma nos encontramos con personas cultas, con un alto coeficiente de inteligencia, que escriben textos e imparten conferencias, donde afirman, por ejemplo, que los acontecimientos del Septiembre 11 2001 fue producto de una conjura macabra y calculada por el propio gobierno de Estados Unidos durante el periodo de la presidencial de G W. Bush.

Personajes como el ex gobernante Castro ha creído o por conveniencia política se hace que lo cree, de que existe un gobierno mundial compuesto por acaudalados que rigen los destinos de la humanidad, partiendo de su lectura de la trilogía El Club Bilderberg escrita por el lituano ruso radicado en España Daniel Estulin.

Dado lo expuesto sobre esa clase de literatura que requiere un análisis riguroso sobre sus funciones y sus consecuencias, vale indicar que la novela de Pedro Ángel Paulo con indiscutible valores narrativos que con seguridad cautivaran al lector, requiere de una advertencia indispensable:Todo lo que se cuenta pudiera ser posible, como también es factible que buena parte de lo que se cuenta carezca de veracidad.

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