viernes, 26 de noviembre de 2010





Jordi Sierra i Fabra   
                    Eliacer Cancino



                                                                 

PREGUNTAS A DOS ESCRITORES ESPAÑOLES DE VISITA EN MIAMI



Alejandro Lorenzo.



El lunes 15 de Diciembre a las 7 de la noche el salón del Centro Cultural español en la ciudad de Coral Gables recibía a dos escritores de reconocida trayectoria internacional, muy diferentes en su personalidad y en su estilo como narradores, pero que los entrelaza el quehacer y dedicación en el campo de la literatura infantil y juvenil . Se trata del catalán Jordi Sierra i Fabra, y el sevillano Eliacer Cansino

El propósito de la presencia de ambos en dicha institución era impartir una disertación sobre la Novela Realista a cargo de Jordi Serra y por parte de Eliacer Cansino acerca de la Novela de Formación. Ambos escritores han recibido el Premio de literatura Infantil y Juvenil que otorga el Ministerio de Cultura de España y por esa razón, entre la labor que desarrolla el Consulado de España y específicamente su sección de Educación en Miami fueron invitados para que sostuvieran encuentros con alumnos de diferentes escuelas de esta ciudad que tienen el castellano como su segunda lengua. Jordi Serra presentó su libro Enigma Maya y Eliecer Cansino El Misterio Velásquez, Las Meninas.

Aprovechando su estancia de una semana en Miami El Nuevo Herald aprovechó para realizarle a ambos una entrevista. Preguntas a Jordi Serra:

Dado el volumen de obras publicadas y la diversidad de géneros: literatura infantil o juvenil, de aventuras, ciencia ficción, histórica, policiaca, ¿cuál considera que el público y la crítica te reconoce?

Es difícil porque desde muy joven he estado escribiendo de todo, desde periodismo relacionado con el mundo del rock hasta lo que se considera propiamente literatura. Por lo que tengo desde hace mucho tiempo una diversa gama de público lector.

En la narrativa me considero y me han considerado un escritor realista, de un realismo crudo, soy además un escritor comprometido con esa realidad que capto y que casi siempre esta relacionada con un conflicto social que se deriva en tragedia. Toco el tema de los desplazados por la guerra en Colombia, los niños y niñas guerrilleros de la FARC que en lugar de jugar, o estudiar, andan por la selva con fusiles que a veces son más altos que ellos mismos. La vida, el drama de esa gente y de esa juventud me interesa y me conmueve, como también he creído que es necesario escribir acerca de los desaparecidos bajo la dictadura en la década del 70 en Argentina, o en el caso de Chile, el golpe de estado de Pinochet que me inspiró a realizar una biografía sobre un cantante sumamente importante en esos tiempos como lo fue Víctor Jara, un artista despiadadamente asesinado por los militares, y esa narrativa basada en esos hechos tiene el propósito de traer a las nuevas generaciones momentos de la historia de sus respectivos países que ellos no vivieron . No sabes como muchos jóvenes chilenos que residen en España me agradecieron que escribiera sobre Víctor Jara, porque ellos no sabían de sus canciones, y si no hubiera traído al presente a ese trovador, posiblemente hubiera pasado al olvido.

El dinero que hago con mi obra lo revierto en dos Fundaciones que llevan mi nombre. Eso también lo considero una labor de compromiso es como devolverle con agradecimiento las experiencias que me han transmitido y la hospitalidad que me han ofrecido cuando he estado en sus países. Ambas instituciones actúan de forma independiente y con autonomía propia. La Fundación Jordi Sierra i Fabra en España que su primer objetivo es ayudar a jóvenes escritores y que se basa en un premio literario para menores de 18 años, que además de la dotación económica, la obra ganadora es publicada.Y la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra para Latinoamérica, donde tiene específicamente su sede en Medellín, Colombia, región azotada por el enfrentamiento entre la guerrilla y el gobierno, los paramilitares y el narcotráfico. Es más, la de Medellín, tiene objetivos mucho más amplios y la integran profesionales reconocidos del mundo cultural colombiano cuyos objetivos son dar seminarios, conferencias, formar profesorado, bibliotecarios y con todo lo que esté relacionado con la literatura, con especial énfasis, en la literatura infantil y juvenil.

Los interesados en el tema cubano en el 1997 quedaron impactados con tu novela: Cuba. La Noche de la Jinetera que abordas partiendo de la perspectiva española, la problemática de la prostitución y el turismo sexual con sus consecuencias dentro de la sociedad cubana. Podría ahondar sobre esta novela que se ha convertido en un betsseller.

Efectivamente recientemente se ha reeditado con éxito de venta esta novela. Recuerdo que viaje a Cuba por siete días y me hospedé en el hotel Comodoro y una noche desde mi habitación escuché a dos españoles que ahí también se hospedaban alardear en alta voz sobre su experiencias sexuales con las Jineteras, lo que decían aquellos sujetos me causó una profunda indignación. Entonces me dije que bien valía la pena abordar una historia acerca de ese submundo. Entrevisté en esos siete días a un grupo de muchachas de diferentes edades que ejercían la prostitución, recogí sus historias. Además me encontraba en una Cuba sumida en una de sus peores crisis, el estallido de una revuelta conocida como el Maleconaso, y la dramática estampida de los balseros hacia el sur de la Florida, pero todo esto era un paisaje social que me servía para la historia que iba contar y que siempre iba a ser contada desde el punto de vista del extranjero, un español, en este caso por mi personaje de ficción Daniel Ros, un periodista encargado de retomar el reportaje que el periódico había encargado inicialmente a un colega asesinado en Cuba en extrañas circunstancias.

En el 2001 se publicó Regreso a La Habana - Ediciones del Bronce, con un tema también sobre Cuba, más reflexivo. Se trata de la historia de tres españoles de diferentes clases sociales y de diferentes problemática personal que viajan a Cuba y allí encuentran a Tatiana, con la que cada uno vive una historia de pasión y sexo mientras dura su estancia en la isla. Todos ellos prometen volver a buscarla, pues el deseo de ella es abandonar Cuba. El final de esta historia lo dejo en suspenso para incitar al lector a su lectura.

Preguntas a Eliacer Cansino (Sevilla 1954). Has sido profesor de filosofía en varios prestigiosos institutos en Sevilla, y este año has recibido un importante premios ¿De qué forma incide la filosofía en tu literatura?

Este año ha sido de gran satisfacción para mí como escritor, obtuve el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de 2010 que otorga el Ministerio de Cultura de España por Una habitación en Babel ( Editorial Anaya) y esta misma novela, en el 2009 había recibido el premio Anaya. Los protagonistas principales de esta novela son un chico inmigrante africano Nor y Ángel su profesor que tras luchar por no implicarse, finalmente se ve envuelto en la problemática de su alumno.

Me ubicaría en la corriente filosófica del existencialismo, abordo los temas si se quiere dentro de esa línea, muy cercano al del franco argelino Albert Camus. Trato de plasmar en lo que escribo el mundo interior que llevo. Me interesan los temas eternos: la solidaridad, la vida y la muerte, el amor, la integridad del hombre, sus sueños y sus frustraciones, con un toque humanista de superación, de esperanza, porque principalmente toda literatura dirigida a la infancia y a la juventud creo que debe tener un fin esperanzador.

Cuando leíste en el Centro Cultural Español dos de los breves relatos que componen el libro El paragua poético se pudo descubrir una fuerte presencia de la poesía. ¿Qué puedes decir de este libro?

Es una colección de breves historias que parte de situaciones y de objetos comunes, insignificantes y que trato de conducir al lector hacia lo insólito, hacia lo inusitado, a que descubra que detrás de un paragua desvencijado puede existir una historia, un mensaje más complejo. Y lo que parece limitado, insignificante, inmóvil, cobre vida y haga despertar a quien lo lea la fantasía.

Comencé escribiendo poesía, creía haberla abandonado definitivamente, pero lo poético al parecer continuó presente en la prosa, posiblemente porque en la realidad, en nuestro entorno, existen elementos que son y se vuelven poéticos, es una actitud de como se mire la vida, una forma de aproximarse a la realidad de otro modo, desde otra perspectiva.

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