viernes, 7 de mayo de 2010

LA TENACIDAD DE UNA INVESTIGACIÓN HISTORICA

JORGE DOMINGO CUADRIELLO:



Por Alejandro Lorenzo

Jorge Domingo Cuadriello reside y trabaja en el Instituto de Literatura y Lingüística en la ciudad de La Habana, Cuba, y se le conoce internacionalmente en el campo de las letras como un prestigioso ensayista literario y narrador. Jorge Domingo ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar e investigar el impacto cultural, social y político de los exilados españoles en Cuba. Es conocida su trayectoria por sus colaboraciones literarias en la desaparecida revista católica cubana Vitral , sus libros Los españoles en las letras cubanas durante el siglo XX, de la editorial Renacimiento, España y por el prólogo a los relatos del escritor cubano español Carlos Montenegro Tres Meses con las fuerzas de choque Ediciones Espuela de Plata, España y también el breve ensayo El poeta, el templo de dios y el de la poesía, del premio literario otorgado por la revista Vitral al poemario Hurra y otras elegías del poeta y periodista independiente cubano Rogelio Fabio Hurtado.

El Exilio Republicano Español en Cuba, es su última obra publicada en diciembre del 2009 por la editorial española Siglo XXI Al terminar de leer las casi 620 paginas el lector comprueba la perseverancia de este autor, cuyo trabajo casi detectivesco ha durado 15 años y que del mismo se desprende una serie de asociaciones y reflexiones sobre lo que representa para los hombres, independientemente de sus ideologías, etnias y credos religiosos, la condición de ser exilados.

AL - ¿Consideras que posterior al triunfo de la revolución del 1959 el periodo republicano cubano que también abordas en tu libro, en el orden de la investigación histórica ha sufrido distorsiones, manipulaciones y exaltaciones sobredimensionadas?

JDC- En mi libro le presté mucha atención a la tarea de reflejar del modo más breve, preciso y sustancioso posible la realidad que los españoles exiliados encontraron en Cuba, tanto en el orden material y político como en el social y el cultural. Acerca de aquel período complejo de nuestra historia, bien sabido es que ha sido víctima de distorsiones, manipulaciones y calificativos de todo tipo. Ha sido una de las tareas principales de los maestros de historia en Cuba, de los historiadores que no respetan su profesión y de los propagandistas de los llamados logros de la Revolución descalificar el pasado republicano, amplificar todos los defectos de aquella época, silenciar los logros y sólo exaltar a los integrantes del movimiento comunista o de la lucha armada. Por el contrario, en el extranjero los detractores del gobierno cubano han caído en la sublimación de aquel pasado como si fuera una época dorada de bienestar para todos y de gran bonanza económica y de armonía social. Resulta absurdo pintar aquellas décadas republicanas de un solo color. Tuvo muchos matices y si bien algunos indicadores económicos y sociales resultan asombrosos y hasta pueden despertar nuestro orgullo de cubanos, otros, por el contrario, no dejan de resultar penosos. Es por eso que hay que librarse de prejuicios y de conclusiones a priori y de intereses políticos premeditados para poder analizar con objetividad aquel período de nuestra historia. De lo contrario se estaría haciendo simplemente campaña política a partir de nuestro pasado.

AL- Perteneces a una generación de intelectuales y artistas cubanos, que en los 70 se reunían por las noches para hacer tertulia en el Parque de Calzada y K, frente a la funeraria Rivero, ocurrió el éxodo del Mariel y desde hace 30 años la mayoría de ellos están dispersos por el mundo, algunos terminaron sus vidas en tierras ajenas, olvidados o reconocidos, pero sin poder regresar a Cuba. ¿No crees que posean algo en común con los exilados republicanos de tu investigación?

JDC-Los republicanos españoles que ante la ofensiva final de las tropas franquistas tuvieron que marchar al extranjero para salvar la vida y nuestros amigos del parque de la Funeraria de Calzada que por estar en total desacuerdo con el sistema comunista decidieron marcharse de Cuba, por supuesto que pueden ser considerados igualmente exiliados. El exiliado es un emigrante por motivos políticos, aunque también pudiera ser por razones de persecución religiosa o tribal. Lo que debe quedar bien delimitado es el exilio y la emigración económica, que son dos fenómenos demográficos muy diferentes. Ahora bien, como muchas veces las comparaciones entre circunstancias, naciones y épocas distintas no son válidas y cada una de ellas posee sus características propias, no creo acertada esta comparación en lo que respecta a las condiciones del punto de partida; pero sí en lo que respecta al desarraigo, al sentimiento de derrota, a la pérdida de la tierra natal, muchas veces con todos sus elementos inherentes como familia, amigos, objetos personales… El exiliado añora el regreso y se angustia por la realidad política que dejó atrás y sueña con que cambie y ve pasar los años en el extranjero con un profundo desaliento. Así lo sufrieron muchos españoles durante su exilio en México, en Buenos Aires o en Cuba, mientras esperaban el cambio democrático en España. E igual situación han sufrido (y aún sufren) muchos cubanos en Miami, en Madrid o en Puerto Rico. La esencia de su espera es la misma.

AL- Como suceden en muchos pueblos donde han acontecido conflictos sangrientos y se han instaurado dictaduras feroces, sean ideológicas, étnicas o de carácter de teocracias, ya en estado de normalidad, existe una tendencia de una parte de sus ciudadanos que se niegan traer al presente esos acontecimientos traumáticos ¿Esta deliberada necesidad de olvidar no crees que sea una reacción para no reabrir heridas supuestamente ya cicatrizadas?

JDC-Efectivamente, en el caso de muchos exiliados españoles que se vieron en el trance de sufrir experiencias traumáticas como bombardeos, fusilamientos o asesinatos de familiares muy cercanos, una de las reacciones fue callar, no hablar de aquellas experiencias tan dolorosas, con el fin de no revivirlas. Olvidarlas, me atrevo a asegurar que nunca las olvidaron, como tampoco llegaron a cicatrizarse en la memoria. A lo largo de mis investigaciones no fueron pocos los descendientes directos de exiliados que casi nada sabían de la participación de sus padres en la guerra española. Tenían, claro está, una información general, pero desconocían los detalles porque simplemente, según me contaban, ellos no hablaban de aquellos temas. Querían sepultarlos. También en el caso de muchos exiliados, con la derrota, el carácter se les amargó, perdieron la alegría y adoptaron la lucha antifranquista de un modo obsesivo. Debemos comprender que muchos de ellos eran ya profesionales bien capacitados, graduados universitarios, con buenos empleos y un futuro aparentemente próspero cuando estalló la guerra y en muchos casos tuvieron que salir a pie de España, por la frontera con Francia, sólo con una maleta. Y ya en el exilio tuvieron que ganarse a duras pena la vida por medio de empleos mal retribuidos y muy alejados de sus aspiraciones profesionales. Fue en realidad una completa fractura de la existencia que imaginaban. Y les dolía sólo imaginar cómo hubiera podido desarrollarse su vida en España si no hubiera estallado la contienda. Esas frustraciones, esos silencios, esos recuerdos angustiosos también conformaban el pesado fardo que cargaban aquellos exiliados.

AL- El actual gobierno español esta impulsando, por ley, una investigación sobre la Gurra Civil Española, que denomina La Memoria Histórica. Miles de fosas comunes en distintas regiones de España se han empezado abrir y cuyos resultados preliminares han demostrado que aquel enfrentamiento entre Franquistas y Republicanos fue una escalofriante carnicería que afectó tanto a vencedores como a vencidos. ¿Al escribir tu trabajo no corrías el riesgo de parcializarte de cierta forma con los vencidos?

JDC- El tema específico que yo elegí para mi investigación fue el de los exiliados republicanos españoles en Cuba, con el objetivo de estudiar la significación de aquel fenómeno y los aportes que de modo individual y colectivo brindaron a la sociedad cubana. Con esto quiero decir que, si bien el punto de origen del exilio fue, lógicamente, la contienda iniciada en 1936, no ha sido objeto de mi estudio adentrarme en ella. Lo que sí me interesaba, repito, fue investigar la actividad de los exiliados republicanos en tierra cubana, del mismo modo que otros investigadores en México o en la República Dominicana han realizado investigaciones similares. En ese sentido, por supuesto que obligatoriamente tenía que decantarme a favor de los republicanos, pues no hubo un exilio franquista. Los franquistas ganaron la guerra y después disfrutaron, a todas sus anchas, de la victoria. Los republicanos fueron los que se vieron en la disyuntiva de dispersarse por el mundo o ser represaliados en España de muy mala manera. Ahora bien, no oculto en ningún momento que mis simpatías ante aquel conflicto están definidamente con la causa republicana, sin que esto me lleve a ignorar e incluso a minimizar los atropellos y las atrocidades que se cometieron en nombre de la República Española y de la lucha antifascista, graves errores que menciono también en mi libro.

AL- ¿Estas pensando ampliar el tema de la Guerra Civil Española y su relación con Cuba?

Sé que igualmente otros investigadores, tanto españoles como cubanos, están enfrascados en igual línea investigativa. Creo que aún se pueden descubrir nuevas aristas, dada la complejidad y amplitud del tema y la situación imperante en Cuba en aquellos años. Este es un tema que había quedado en el olvido y me parece muy bien que sea hoy motivo de estudios rigurosos y profundos.

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