miércoles, 10 de febrero de 2010


LAS CLAVES DE UNA EXITOSA CARRERA LITERARIA
Alejandro Lorenzo

El príncipe de la niebla fue uno de sus primeros libros del escritor español Carlos Ruíz Zafon. Para comprender sus obras posteriores es necesario hurgar irremediablemente en esta narración que tuvo mediano éxito dentro del género juvenil en la década de los 90 y obtuvo el Premio de Literatura Edebé. Ahora Planeta y la casa editorial norteamericana Harper Collins nos la traen de vuelta al mercado, posiblemente derivado del éxito arrasador de su novela La sombra del viento traducida a 45 idiomas y que convirtió a Zafón en uno de los escritores más cotizados de la literatura contemporánea.
La novela relata la historia de una familia, los Carver, compuesta por Maximilian Carver, su esposa Andrea y sus hijos, Alicia, Max e Irina, que se mudan de la ciudad a un recóndito pueblo costero donde han comprado una casa para estar a salvo de la guerra que se avecina,.
Tan pronto como los Carver llegan a la nueva residencia comienzan a suceder una serie de fenómenos insólitos conectados con los antiguos propietarios cuyo hijo pereció ahogado bajo enigmáticas circunstancias. Max conoce en el pueblo a Roland quien será su nuevo amigo y entre este y Alicia la hermana mayor de Max nacerá una amistad que se transformará en el curso de la trama en un excepcional amor. Los tres jóvenes son los protagonistas principales de una aventura donde enfrentaran a un maléfico individuo llamado Caín, que llega con su sequito a liquidar una deuda de años atrás.
En la introducción a la nueva edición del libro, Zafón comenta: “Después de las no pocas miserias que han lastrado este libro y a su autor durante casi quince años, la novela llega ahora por primera vez a las manos de sus lectores de la manera en que debería haberlo hecho en un principio.” Es una franca arremetida contra los críticos y editores que desdeñaron esta obra e incluso las posteriores, considerándolas en algunos casos de menor calibre y con muy pocas posibilidades de que alcanzara la fama que hoy irónicamente goza.
También son palabras de agradecimiento al público lector que a pesar de los pronósticos y objeciones de estos expertos, apostó por él.
Estamos ante un escritor que se ganó a la gente que lee y no a la industria que hace por diversos medios que la gente lea. Y este fenómeno es el resultado de que Zafón se esforzó magistralmente para que el público se identificara con sus personajes, viviera con ellos, les despertara asociaciones de otras épocas, de otros escritores clásicos como Dumas, London, Stevenson, incluso hasta de los héroes y malvados de los comic norteamericanos.
Zafón evade la realidad para construir otra secreta, subterránea, a la medida de lo que le gusta aceptar el lector medio. El príncipe de la niebla, se desarrolla en los comienzos de la segunda guerra mundial y de la sangrienta guerra civil española, pero la alusión de ambos acontecimientos en esta narración pasa desapercibidos. Del mismo modo ocurre en la Sombra del viento, Zafón esquiva entrar de lleno en los escenarios de la posguerra y el apogeo del franquismo. De haberlo realizado, lo conduciría a la reconstrucción histórica y a las consiguientes embarazosas reflexiones sobre los motivos que conducen al hombre a la barbarie. Al parecer Zafón prefiere fantasmales barcos hundidos que campos de concentraciones, combates contra demonios disfrazados de payasos, que soldados y civiles de ambos bandos despedazados por la metralla de ese otro infierno que es la guerra El príncipe de la niebla es la semilla que ha crecido hasta formar un frondoso árbol del entretenimiento cuyas fórmulas se repiten. Y cabe preguntarse ¿tendrá vigencia esta prolifera narrativa de Zafón en el futuro? ¿Habrá otra generación de fanáticos que como en el presente admiren con tanta intensidad la novela La Sombra del viento? ¿Y por qué no? ¿Acaso no disfrutamos cuando vemos al Indiana Jones de George Lucas y Steven Spielberg o releemos con cierta nostalgia la serie Sandokan de Emilio Salgari . En la literatura confluyen pluralidad de caminos para ausentarse al menos con unas horas de lectura de la abrumadora y compleja realidad, Carlos Ruiz Zafón pertenece a los que construyen esos caminos.

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