miércoles, 4 de abril de 2012

 


Foto cortesía de Joaquín Galves


ROGELIO FABIO HURTADO: POETA DE LA RECONCILIACIÓN.
Por Alejandro Lorenzo.

En ese espacio literario que promueve Joaquín Gálvez nombrado La Otra Esquina de las palabras, en el Café Demetrio, se presentó la noche del viernes 31 de abril, el poeta y periodista independiente Rogelio Fabio Hurtado nacido en la Habana el 22 de Junio de 1946, de visita familiar por cuarta ocasión en Estados Unidos.

Este escritor que no ha ganado premios importantes internacionales y las grandes editoriales extranjeras no saben tan siquiera que existe, y que hasta ahora no pertenece a ninguna institución cultural en Cuba, resulta una figura que provoca ciertas reflexiones en torno a lo que denominan algunos académicos y especialistas norteamericanos como un intelectual outsider, que traducido, sería un creador al margen , uno fuera del gran juego de las altas esferas de la cultura, alguien atrapado en largos silencios voluntarios o involuntarios, uno casi invisible.

La diferencia insondable en el caso de Rogelio Fabio Hurtado en torno al concepto autsider o marginado, es que no responde a una incapacidad física o mental que le impida normalmente interactuar socialmente como creador en el país en que vive, más bien ese estado parcialmente de relegación responde a una metodología represiva que cualquier estado con características totalitarias impone a muchos de sus artistas e intelectuales o a cualquiera que piense diferente o se oponga en mayor o menor medida a los cánones políticos y culturales establecidos por el Estado y el poder central.

Rogelio Fabio Hurtado ha batallado para no ser un poeta y escritor excluido, y en esa lucha, se le ha ido parte de su vida, pero también con una tenacidad y sin hacer concesiones , ha ganado espacios de participación dentro del ámbito cultural y político dentro y fuera de Cuba. Y sobre todo ha ganado una irreprochable conducta humana.
Como todo creador ha tenido la esperanza de tener un merecido reconocimiento a su obra, y a los valores de pluralidad y reconciliación que defiende, aunque en ciertas etapas de su azarosa vida, también el desánimo se le ha apoderado y haya entrado en la suspicacia de que mientras prevalezca en Cuba el orden imperante, tal reconocimiento nunca llegará a tiempo, y que cuando llegue, puede que sea labor para estudiosos de otras generaciones que quizás nunca conocerá.

Sin embargo, todo este bosquejo tal ves sombrío y desde un punto de vista personal de quien escribe esta reseña acerca de este poeta y su labor literaria, no significa que no tenga un público lector que lo venere, un publico que no le importa que su poesía halla sido publicada en cortas tiradas, y en ediciones casi artesanales por editoriales e instituciones emergentes y a veces efímeras.

La revisión somera de su trayectoria en el ámbito de las letras cubanas, arroja que en 1969 envió un cuaderno de poesía al concurso David convocado por la Unión de Escritores de Cuba donde resultó seleccionado entre los finalistas para una antología titulada Poemas David 69, el premio se le otorgó al joven Raúl Rivero con su cuaderno Papel de Hombre.
Por esa misma época, Hurtado aprovecha la estancia en Cuba del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, para mostrarle su poesía, en su mayoría basada en su experiencia militar en una base de cohetes.

Érase un campamento a dos kilómetros de la Vía Blanca
Donde vivieron más de cien hombres en tres tiendas de lona verde oscura.
Erase una madrugada de guardia cada dos noches. Nuestra ducha fue el rio azul bajo su puente,
Y apenas nos bañábamos en los meses de invierno

Aquella poesía conversacional, de testimonio, le impactó a Cardenal por su relación con la poesía exteriorista que él promovía con ahínco por esa fecha. Al siguiente año cuando Cardenal publica en México el libro de testimonio titulado En Cuba incluye dos poemas de Hurtado: Algunas costumbres de soldados en campaña y 3700 cohetes Canimar Año 64
Sin lugar a duda para Hurtado esos poemas representan mucho, lo demuestra que cuando tiene la oportunidad en cada visita a Miami, incluye uno o dos en sus recitales.
En esta ultima presentación, el Hurra, Hurra de su poema Shelaviekas fechado en noviembre 1984 de su libro premiado en el concurso literario Vitral 2004, resonaron, para asombro de algunos, en el patio del café Demetrio.

Adentrándonos a su recorrido, se suponía que con el respaldo del celebre Ernesto Cardenal, y el reconocimiento en el Premio David, Rogelio Fabio Hurtado empezara un ascenso en su carrera como escritor, pero llegó 1971 y la inauguración de lo que hoy la nomenclatura y sus acólitos nombran con cierta frivolidad o desfachatez, errores del quinquenio gris, y al cual Hurtado nombra en su recién recital, quinquenio negro, que para él y un grupo de escritores y amigos no fueron 5 años, sino décadas de terror, ostracismo, censura, y autocensura.
Son esos años siniestros en que el poeta se une a un grupo de jóvenes escritores y artistas que se congregaban cada noche en el parque de Calzada y K frente a la Funeraria Rivero, y al cual Rogelio Fabio Hurtado en buena parte de su obra le dedica a muchos de ellos un poema, como si se propusiera a inmortalizarlos, como si se empeñara en traer al presente a los que nunca llegaron alcanzar sus sueños, a los anónimos amigos que en mayor o menor medida fueron dañados de forma irreversible por esa rueda trituradora de almas, que como así lo demuestra la historia, ha devorado incluso a los que en su momento la diseñaron o fueron sus cómplices engrasadores.

Son los tiempos en que el sufrimiento y una abrupta, pero afortunadamente pasajera locura, este buen hombre halla un encuentro definitivo con Dios, que resume en ese poema desgarrador titulado Madrugada y publicado por primera ves en Miami en la colección de la editorial La Torre de Papel

En el 1980 tras los sucesos del Mariel, la mayoría de sus más cercanos amigos toman el camino del éxodo, y para colmo, lo expulsan de la Facultad Obrera Campesina del Puerto Pesquero de la Habana donde desempeñaba como maestro de Español, y no le queda otra opción para ganarse la vida que vender flores en la calle, oficio que se prolongó casi por vente años y que lo convirtió, en uno de los primeros de lo que hoy llaman cuenta propista, con una singular modalidad de ser una especie de predicador ambulante de sus ideas, o consejero espiritual de sus clientes, que los esperaban cada mañana para cómprales sus príncipes negros y girasoles para sus santos y sus muertos, y obsequiarle con gratitud por su presencia en sus humildes casas la tradicional tasa de café.

Los que tuvieron la satisfacción de caminar junto a él en esa legendaria venta de flores, puede que se les halla gravado en la memoria aquel pregonar pautado, casi en susurro de: Flores, flores, frescas, por calles y estrechos pasajes de los barrios habaneros de Luyano, Lawton y la Víbora. Y luego de aquella labor vespertina, en la madrugada, en medio del silencio de su casona materna, frente a su gastada maquina Smith Corona, forjaba su poesía, descubría los textos teológicos del monje Thomas Melton, traducía a los poetas rusos victimas del stalinismo y se trasfiguraba para sus íntimos en una inspiradora figura poética.

En el caso de Hurtado el axioma de que el sufrimiento prologando y la soledad pueden truncar la creación, no se ha cumplido. Por su naturaleza ha podido con fluidez fraternizar con todos los segmentos que componen la sociedad cubana contemporanea. Le ha tomado el pulso a esa sociedad desde abajo, mejor que un sociólogo o cubanologo de oficina, Esta experiencia directa y popular han sido sus mejores herramientas que han nutrido parte de su discurso literario y ahora, en la era de la disidencia digital, muy cercano a la bloguera Yoanis Sánchez, para sus crónicas que publica en la pagina web Primavera de Cuba.

Tiene vocación de reconciliador, tanto en el plano político como cultural, con una oferta casi permanente de que todos los cubanos deberían formar una familia que se esfuerce por vivir en armonía a pesar de sus diferencias, de ahí esa paciencia en escuchar a todo tipo de gente, hallarle el lado bueno que tiene el ser humano.

Pero Hurtado especialmente ha establecido un compromiso por rescatar ese pasado específico, sombrío y con forzados silencios que padeció buena parte de su generación. Así este escritor se convierte en alguien que extrae poco a poco y con mucho esmero de la imperceptible gaveta del viejo estante, las reliquias literarias que nunca fueron descubiertas por los gendarmes.

Cada encuentro con Hurtado es pasar escrutinio en el destino de los escritores que ya no están entre nosotros: Esteban Luis Cárdenas, Canto del Centinela (La Torre de Papel, 1994), Leandro Eduardo Campa, y su libro Little Habana Memorial Park (1998), para citar a dos de sus más cercanos compañeros de naufragio. El nos trae con refinado lirismo hasta una oración al mas notable de los vagabundos que deambulaba enloquecido por la calle 23 Mickey Sárraga.


Siempre más andrajoso que ayer, eventualmente dando voces de mando a tropas norteamericanas y soviéticas, o ensimismado, con cierta beatitud en los ojos que brilla bajo el pelo entrecano y las ennegrecidas mejillas sin memoria posible del beso final.

Esa labor de indagación y de tributo, en algo se asemeja a la detallada localización de todos los artistas cubanos dispersos por el mundo realizada por el narrador recientemente fallecido Eliseo Alberto en uno de los capítulos de su valiente novela Informe Contra mi mismo.

Alguien afirma que Hurtado si tuviera suficientes recursos financieros iría aunque fuera por unas horas a la Antártida a encontrase y a compartir con un amigo, sea este un afamado intelectual, como un vendedor de carteritas sintéticas.
R F Hurtado en su segunda visita, junto al desaparecido pintor E Michelson y el  autor. San Francisco CA
Esperó, con sus contradicciones, con sus amores perdidos y sus fantasmas, para salir del oscuro túnel que parecía interminable. Fue una larga espera para que este cronista en versos de la historia no oficial pudiera rencontrarse con su hijo, luego que las autoridades le anularon la prohibición de viajar al exterior. Esperó para rencontrarse con sus amigos de los cuales únicamente sabía por distantes y opacados ecos, esperó décadas hasta noviembre de 1995 para ver impresa parte de su obra cuando obtuvo el premio en el concurso literario Tengo fe en el mejoramiento humano convocado por la conferencia de Obispos Católicos de Cuba con su cuaderno Retorno al Templo

Ven y siéntate, sin ambiciones ni miedo en el callado banco de la iglesia. Ven a compartir tus frágiles decisiones, a curar la impotencia de tus dudas –dejaras las lagunas donde las quiera el silencio-humilde de pensamiento y de obra, ven a ser uno con los débiles que no se justifican.


Quizás por eso en este recital lo presentó su fiel amigo Juan Miguel Espino, narrador y sobreviviente del expedientado grupo de La Funeraria.
Quizás con esa conducta de amor hacia todos, acumulada por tantos años, surge ese hermoso poema fechado en la primavera del 1995 titulado Canción de amigo.

Amigos y amigas, venid esta noche a mi pecho que vela, No me dejéis solo, sentado a mí mesa beberme el pasado. Venid esta noche. Venid y probemos aquel té otra vez, en el grato silencio de la plaza ceñida de azules como una doncella.

viernes, 30 de diciembre de 2011


ARISTIDES CARICATURISTA SOBREVIVIENTE DE UN REGIMEN CON MAL HUMOR






Por Alejandro Lorenzo

Arístides Pumariega: Nació en Madruga, un pueblito de la provincia de la Habana el 18 de diciembre de 1935.Ya a sus 75 años se podría afirmar que es todo una leyenda dentro de la caricatura cubana, y también se piensa de él como un personaje de la ya perdida Habana de los 60, cuando en aquella arteria que se nombra La Rampa todavía era esplendorosamente cosmopolita, y los jóvenes de su generación llevaban acuesta la esperanza de la instauración de una revolución social ajena a los sombríos dogmas y cánones ideológicos que al poco tiempo comenzarían a entristecer definitivamente a la sociedad y a cualquier manifestación de humor político transgresor propio del cubano y de sus creadores.
Arístides, como dice su amigo el periodista y animador cultural Armando López fue uno de los tantos artistas que aplaudieron a una dictadura con los puños cerrados. Y se agregaría a esta metáfora, que cuando la máxima dirigencia se dio cuenta de tal absurdo aplauso en mas de una ocasión sancionó a este prolifero artista.
Luego de una estancia de 15 años en Colombia donde impartió clases como maestro de artes plásticas, decidió con su familia trasladarse definitivamente a Miami, donde se le puede encontrar en el Centro Cultural Cuba 8 trabajando junto con Baltasar Santiago Martin que preside la Fundación Apogeo, en el proyecto de reflejar mediante murales en cemento, la vigencia de los músicos cubanos y de Latinoamérica de todas las épocas en la cultura universal.

AL- ¿Cuando comenzaste en el mundo del arte?.

AP- Creo que desde niño soñaba con ser artista, músico, escritor. A los 8 años mis padres se mudaron a la ciudad de la Habana para que estudiara en un buen colegio, así pase la primaria, el bachillerato y a mediado de la década del 50 entre a estudiar periodismo en la Universidad de la Habana. En ese periodo tocaba percusión, no era gran cosa como músico, era un musiquito, pero tuve la oportunidad de conocer y trabajar con grandes músicos, productores de espectáculos, trovadores, compositores, incluso fui uno de los pocos que acompañó a la mítica Lupe cuando actuaba en el Club La Red. Por esa época conocí y toque con Celia Cruz, y con Olga Gillot.
Cuando finalizaba la carrera de periodismo, en pleno triunfo de la revolución, los profesores de la catedra nos convocaron a que ese ultimo año lo trabajáramos dentro de un semanario de humor que era del Directorio Estudiantil Revolucionario nombrado Combate, que dirigía en aquel entonces Faure Choumon y Guillermo Jiménez, ambos comandantes, el segundo actualmente convertido en historiador y tengo entendido que la editorial Universal aquí en Miami le publicó un compendio sobre las empresas y los empresarios cubanos desde la colonia hasta el 1959.
Yo hice una caricatura que le gustó mucho al consejo de dirección de Combate, era mi primera incursión en ese medio, y sorpresivamente me propusieron la plaza fija en aquella publicación como caricaturista.
Allí comencé aprender todo lo relacionado con el humor grafico, consulté libros, me fui perfeccionando en el dibujo, conocí numerosas publicaciones que existían en la republica y con estas a los grandes humoristas cubanos. Abela, Blanco, Juan David, los cuales todavía me considero un aprendiz de estos artistas geniales, a los cuales estoy agradecido, y lamento que muchos cubanos desconozcan la labor de estos maestros.
En esos dos años que duro Combate, entable relaciones con los que serian mis grandes amigos y algunos, mis compañeros de infortunio , debo mencionar al padre del dibujo animado cubano y pintor, Jesús de Armas Gonzales fallecido en el exilio en Francia, mi entrañable Guerrro, Masaguer, Posada, Chago Armada.

AL- ¿Qué representa para ti el humor grafico?

AP-Como escribió José Martí, el humor es un látigo con cascabeles en la punta. Es una expresión humana, vital, porque el acto de reír ante acontecimientos que requieren seriedad es una necesidad de todo ser humano, una reacción diría que natural. Detrás del humor, esta la crítica, un ejercicio indispensable para la evolución individual y colectiva.

AL-¿Por qué los que encabezan los regímenes totalitarios y fundamentalistas, inmediatamente que arriban al poder no toleran y reprimen a los artistas que hacen un humor que ellos consideran ofensivo e irreverente?

AP- Esos hombres que personifican a esos regímenes no soportan ninguna crítica a sus dogmas, ni a su egolatría. Son gentes duras, enemigas de la risa, que no admiten que se les resquebraje su permanente solemnidad, y ven como un peligro cualquier burla contra sus personas. Casi siempre responden con agresividad a cualquier manifestación que cuestione sus ideas.
En el proceso revolucionario cubano el primero que sufrió la envestida de esa severa intolerancia del triunfante Fidel Castro fue Antonio Prohias, este increíble artista que a fines de la década de 1940 comenzó a trabajar como caricaturista en el periódico El Mundo y entre sus tiras cómicas se encontraba el increíble personaje El Hombre Siniestro, a fines de la década de 1950, era el presidente de la Asociación de Caricaturistas de Cuba. Cuando Castro fue con el primer gabinete de su gobierno a la Sierra Maestra a firmar la Reforma Agraria, Prohias hizo una caricatura que reflejaba al sequito como un grupo de bombines. Eso encolerizó a Castro a tal punto que Prohias debió marcharse a la carrera de Cuba hacia Estados Unidos. Luego de las penurias que sufre todo emigrante fue contratado por MAD, la prestigiosa revista e institución del humor con sede en New York y asi internacionalizó su caricatura Spy vs. Spy.Igual suerte corrió Santiago Armada (Chago) censurado casi de por vida por hacer un humor según los patrones del régimen demasiado intelectual. Como se sabe numerosos cómicos de la televisión y la radio tuvieron que irse de Cuba por ser considerados contrarrevolucionarios, dejando los medios de comunicación despoblado de artistas del género. Los que se quedaron en Cuba muchos debieron entrar en el aro de las normativas de ese régimen. Algunos caricaturistas excepcionales, por oportunismo, convicción o miedo, o la combinación de las tres, se sometieron al servicio de los intereses propagandísticos del régimen, como es el caso de Nuez.





Personalmente sufrí presiones y castigos, cuando hice una serie de caricaturas con mi personaje El Poppiao, luego con Subdesarrollo Pérez, especialmente en el año 197O tras el fracaso de la Zafra de los Diez Millones. Me separaron de mi puesto de trabajo en el suplemento humorístico Palante, y me mandaron castigado a trabajar por muchos años en un poligráfico. También tuve otro problema en pleno apogeo de la Glasnost instaurada en la ex Unión Soviética por Mijail Gorbachov. Resulta que una serie de caricaturas sin textos que le nombre La Bobocracia que salieron en Bohemia por un corto tiempo y era una crítica contra la burocracia en Cuba, empezaron a publicarse al unísono en el periódico Pravda de ese país, y eso de nuevo incomodó a la dirigencia del partido y la suprimieron.
Pero en mi caso, aparte de mi labor como creador fuera de los cánones partidistas, yo representaba a un individuo que vivía, según el cartelito que solían colgar, a espaldas de la sociedad revolucionaria. Para esa gente representaba un personaje de esa Habana que escribió Caberra Infante en su novela Tres Tristes Tigres. Un individuo extranjerizante, no definido políticamente, quizás porque era amigo tanto de desafectos declarados, como de gente dentro del proceso. Esa manera de ser sin compromisos ideológicos siempre me valió encontrarme bajo la lupa de los inquisidores.
Ya fuera del redil y de todo ese nefasto ambiente de censuras y auto censura, en el 1998 publique con la editorial La Oveja Negra un libro titulado: Fidel Castro el último de los Dinosaurios, y no es mas que todos los nombres o apodos burlescos que el pueblo le a puesto al hombre que considero fue el causante de mi sufrimiento personal y el de una buena parte del pueblo cubano.

martes, 20 de diciembre de 2011





EL GUIÓN CINEMATOGRÁFICO DENTRO DE LA NOVELA CONTEMPORÁNEA


Por Alejandro Lorenzo

Si los organizadores de la casa editorial Santillana en la recién pasada Feria Internacional del Libro de Miami se les hubiera ocurrido advertir al público asistente al evento que el escritor chileno José Ignacio Valenzuela era el guionista de la popular telenovela La casa de al lado, y que se encontraba en su stand firmado sus libros, con toda seguridad numeroso público hubiera adquirido su recién novela La Mujer Infinita.
Para hacer una sinopsis sobre esta novela, se diría que parte de tres niveles narrativos que se entrecruzan.
En primer nivel aborda al personaje Pablo Cárdenas, un guionista de cine al que Hollywood le presenta un nuevo proyecto: escribir para que se filme una película en torno a Tina Modotti, la fotógrafa italiana de más relevancia del siglo XX.
Inicialmente, Pablo esta renuente a realizar dicho proyecto, porque atraviesa una crisis existencial y de creatividad. Luego de muchas indecisiones y debates con él mismo y con Tom, su pareja, decide ir a ciudad México y se anima hasta enloquecer, a investigar y escribir el periodo en que la famosa Modotti vive en México y mantiene un idilio con Julio Antonio Mella, líder comunista cubano exilado en ese país y asesinado en esa ciudad la noche del 10 de enero de 1929.
Cubre el segundo nivel el personaje de Tina Modotti, y la relación Mella-Modotti.
El tercer nivel trata del personaje de Eva O Ryan, una caricaturización de una actriz del cine estadunidense, que viaja también a México para dar vida a la Tina Modotti que Pablo Cárdenas ha creado para el films.
En entrevista exclusiva para EL Nuevo Herald, Valenzuela nos comenta sobre La mujer Infinita y de su quehacer como escritor y guionista.



ENH- ¿Qué comenzó primero a escribir literatura o guion? ¿Te gustaría ser director de Cine?
JIV- Mi primera vocación fue escribir narrativa, estudié Literatura y Estética en la Universidad Católica de Chile, el proceso ha sido a la inversa, de la literatura pase al guion y al mismo tiempo he incursionado en el teatro, y ahora con esta novela creo que he combinado en un cuerpo literario diferentes géneros.
He hecho 7 películas siempre como guionista, para citar tres en un mismo año están: Manuela y Manuel, todas esperan por él, La sangre Iluminada y Miente. Verdaderamente no me hallo como director de cine, me gusta encerrarme en mi casa y ponerme a escribir sin que nadie me moleste, disfruto la intimidad junto a los personajes de ficción que creo y me rodean.
NH-¿Por qué en los guiones para la televisión o el cine donde te has destacado, así como en la narrativa la figura femenina juega un papel principal?
JIV-Estoy enamorado del personaje femenino, siempre parto de la mujer como material para la creación, me parece sumamente atractivo, porque los hombres son un tanto aburridos, decimos lo que pensamos, sentimos como nos comportamos, vemos los colores primarios, sin embargo, la mujer es contradictoria, dice que si, cuando realmente debería que decir que no, y dice que no, cuando debería decir que sí, la mujer posee infinidad de aristas, son cajitas de sorpresa que no se acaban nunca, pueden incluso ser amigas de sus peores enemigas o ser enemigas de su mejor amiga, además ven setenta mil colores…
NH- Se observa en esta novela una serie de elementos que recuerda algo de la estructura narrativa del fallecido escritor argentino Manuel Puig. ¿Te identificas con este autor?
JIV-Yo leí a Manuel Puig en mi etapa universitaria, y lo que me gusta de este escritor es la utilización de una mezcla de géneros insertados dentro de la novela. Él inauguró lo que se llamó literatura de primera mano, donde incorporaba recortes de revistas, anuncios clasificados, inventario de productos etc. Era una manera novedosa de hacer literatura y eso me sedujo mucho.
Particularmente no me gusta hacer literaria de forma convencional. En mi novela La Mujer Infinita, Pablo, el protagonista central es un guionista de cine y a mí me interesó que el lector conociera el trabajo que estaba realizando, por eso decidí introducir el guión de la película sobre Tina Modotti que él está escribiendo, y que el lector luego de terminar de leer la novela hubiera leído también el guion de una película y cuando llegara el fin, tuvieran evocaciones cinematográficas. Posiblemente en ese propósito exista cierta analogía con la obra de Manuel Puig.
ENH- Se aprecia en muchos pasajes de La Mujer Infinita algunos elementos triviales de la clásica novela rosa, pero también emergen imágenes de gran vuelo poético. ¿En tu carrera como escritor has incursionado en la poesía?
JIV- Mi abuela que fue una gran poeta me decía que había mucho mal poeta dando vuelta por ahí y a mi siempre me dio pánico ser uno de esos, por lo tanto no me atreví escribir poesía, ahora bien, soy un gran lector de poesía, disfruto muchísimo leyendo poesía. Lo que ocurre con La Mujer Infinita es que a la hora de escribirla hubo una exploración personal muy reflexiva, tanto desde lo estructura, como en el lenguaje, y especialmente a la hora de plasmar esa relación tan intima entre Mella, un cubano y una figura tan cautivante como fue Tina Modotti, en las condiciones exenciónales de esa época en México, donde ese encuentro y ese romances entre esos dos seres, cobra relevancia.
ENH- ¿Tienes algún nuevo proyecto literario además de La Mujer Infinita?
JIV- En estos momentos estoy presentando en Latinoamérica la parte primera de la trilogía novelada Hacia el fin del mundo, la historia de un pueblo llamado Almahue que queda al fin del mundo donde una mujer, (de nuevo la mujer), que dicen era bruja, maldijo y hechizó a todo ese pueblo y lo condenó al Malamor... y el Malamor significa no poder amar. Es una novela de misterio, de intrigas, de pasiones de suspenso.
Esta primera parte la presentaré en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
NH-En la teleserie La casa de al lado, da la impresión que se mueven muchos personajes y el que no la sigue cada noche puede extraviarse.¿Qué piensas al respecto?
JIV- La casa de al lado es la versión que hice para Telemundo del films La familia de al lado. Sin embargo son 14 personajes, menos de 25 que es el máximo de lo que requiere una telenovela. Lo que pasa es que esos 14 personajes, cada uno son muy complejos, parecen varios, y debo confesar que cada ves que escribo un nuevo capitulo me deja agotado, aunque tengo la satisfacción y al mismo tiempo me sorprende de que la serie tenga una enorme audiencia en más de 20 países

NH-Vives en Miami desde algún tiempo ¿que te parece esta ciudad?
Con Miami tengo un largo coqueteo. He vivido en diferentes épocas, desde el 2000, y por diferentes razones de trabajo en los medios, decidí establecerme permanentemente, me convenía por la cercanía con México con Chile y Europa. Es una ciudad que me queda muy céntrica. En Miami están pasando muchas cosas interesantes que antes no sucedían, es hoy muy multiétnica y confluyen muchas culturas de Latinoamérica, por eso el escenario donde se rueda La casa de al lado es esta modernísima y bella ciudad.

domingo, 4 de diciembre de 2011


ENCUENTRO CON JUAN GABRIEL VÁZQUEZ: PREMIO ALFAGUARA 2011

Por Alejandro Lorenzo.



La novela El ruido de las cosas al caer de Juan Gabriel Vásquez se inicia con la fuga y posterior caza de un hipopótamo del extravagante zoológico que era propiedad del abatido narcotraficante Pablo Escobar. Fue este acontecimiento inaudito que dispara los recuerdos del protagonista Antonio Yammara quien el 1995, conoce a Ricardo Laverde, individuo que ha pasado veinte años en la cárcel en Estados Unidos. Laverde, de quien se sabe que fue piloto, es asiduo de los billares donde Yammara, profesor universitario de Derecho, consume sus horas de ocio. Entre los dos se fraguará una amistad, no profunda, pero si lo suficiente solidaria para que una de esas tardes Laverde le pida con urgencia que le busque un sitio donde poder escuchar una grabación. Yammara lo lleva a pocas cuadras de lo que fue la casa del poeta Asunción Silva, ahora convertida en Centro Cultural, allí Laverde escucha conmovido las últimos momentos de los pilotos del avión siniestrado donde viajaba su mujer la norteamericana Eliene Fritts. Luego de oír las revelaciones de lo que sería la caja negra del avión, Laverde sale precipitado del Centro Cultural. Yammara lo sigue para saber lo que le ocurre y tratar de ayudarlo, a pocas cuadras del lugar, cuando Yammara lo llega alcanzar, unos sicarios en una moto disparan a Laverde, quien muere al instante y Yammara resulta herido de gravedad.
El peso y la intensidad de esta historia gravita en las reflexiones de sus protagonistas, como si el propio autor quisiera transmitir con afán casi obsesivo lo que aconteció con Ricardo Laverde y su familia, que definitivamente también representa lo que ocurrió en buena parte de la sociedad colombiana, y en particular, la generación, su generación, nacida en los inicios y dentro del auge de esa pesadilla que fue y sigue siendo
el narcotráfico.
Juan Gabriel Vásquez estudió derecho igual que su personaje, y luego de graduarse partió a Francia, donde se instaló por tres años en Paris, luego se mudó a un pueblo en Bélgica, y finalmente tomó residencia permanente en Barcelona. Es autor de dos novelas anteriores Los informantes y la Historia secreta de Costaguana.


En esta novela, Vasque ha querido que hablen las víctimas, gente común y corriente que no son héroes ni encargados de combatir o solucionar el conflicto. Tanto por parte de Yammara, como por Maya, la hija de Laverde, la tarea urgente es tratar de conocer la verdad de lo ocurrido, algo que resulta limitado y sin felices conclusiones. De ahí que en esta historia se respire aire denso de frustración e incertidumbre. También es una exposición a veces algo reiterada de traumas psicológicos, soledad desbastadora, y principalmente, el miedo en que parecen estar sumergidos los personajes centrales.
Puede que el lector le asalte la duda antes de leerla, de que el tema sobre el narcotráfico se encuentra ya saturado, e incluso agotado de tanto ser abordado por otros escritores. Esta inquietud se le preguntó a Juan Gabriel Vazquez, quien estuvo presente en la última edición de la Feria Internacional del Libro de Miami.




Es probable que el tema desde una cuestión puramente comercial se encuentre saturado, expresó, pero a mí personalmente eso no me preocupa, no escribo con el mercado en mente. Creo que toda novela responde a un conflicto y el conflicto relacionado con el narcotráfico ha marcado la vida tanto a nivel colectivo como individual de todos los colombianos, ahora eso ocurre en México, donde se produce mucha literatura basura sobre el tema, pero también aparecen obras de una gran calidad literaria. Como hubo de manifestar Mario Varga Llosa, los escritores somos aves de carroña, nos alimentamos de las situaciones difíciles y de lo peor que tiene nuestra sociedad. Mientras queden muchos conflictos sin entender, y nos quedemos sin llegar al fondo de lo que ha sucedido de forma colectiva e individual, siempre se escribirá sobre eso…
Esta novela premio Alfaguara 2011 puede también derivar en una interrogante: ¿Existe alguna sorprendente innovación en el plano narrativo o temático para merecer el galardón del prestigioso certamen?
Efectivamente, algunos aspectos tratados por Vásquez, hacen que rompa los patrones de lo que se conoce como la narco novela. Es una obra con pasajes y repases estéticamente facturados, de un marcado dramatismo existencial que convence, aunque se descubra que ha sido escrita desde la distancia, como
quien para no parcializarse con la realidad, la desenfoca en la lejania, y la instala cuidadosamente en
otra dimensión.
Sin embargo resulta curioso y algo incomprensible que Vásquez haya omitido de forma total, la guerra que ha librado por más de 50 años las guerrillas de la FARC, el ELN y el M19 ya disuelto, contra diferentes gobiernos colombianos y haya pasado por alto otros derivados o entrelazados entre sí, de ese prolongado enfrentamiento, como han sido los paramilitares, y la narco guerrilla.
Quizás esta ausencia sea un propósito deliberado por despolitizar y abreviar la compleja historia que ha querido contar. Pero los factores y los implicados en generar violencia en Colombia, resulta ser un monstruo antiguo y feroz con muchas cabezas, que cuesta trabajo, incluso dentro de la pura ficción literaria, pasar
por alto.
Los atentados del crimen organizado, como los perpetuados por la insurgencia política, causan la misma desbastadora destrucción en la sociedad colombiana, como en cualquier otra donde se halla perpetuado.
Esta novela puede advertir sobre el padecimiento de ese terror individual o colectivo que sienten ahora los mexicanos en los estados y ciudades dominados por la furia del narcotráfico, el mismo que cualquier ciudadano en Bagdad o Kabul puede sentir por la posibilidad de caer despedazado en cualquier espacio público por un atentado terrorista. El terror aun no superado que sienten, especialmente los neoyorquinos, luego del fatídico septiembre 11 ejecutado en las emblemáticas torres gemelas, esa mañana, en que el pueblo norteamericano, como en la novela de Vazques, les fue posible escuchar, parodiando el título de su novela, el ruido de las vidas de una nación, al caer


domingo, 27 de noviembre de 2011





MARIA ROSA LOJO: PROSA POÉTICA EN LA NOVELA HISTÓRICA.

Por Alejandro Lorenzo

La definición de novela histórica desde hace tiempo está sometida a una enconada polémica entre académicos, críticos literarios y especializados o amantes de la literatura y de la historia.

Los detractores del género consideran que la investigación histórica debe ser separada de las especulaciones que un escritor ha insertado libremente en los acontecimientos y en los protagonistas de la Historia.

Para estos puristas de la Historia a secas, cualquier aporte no rigurosamente científicamente investigado, cualquier especulación o ficción, son elementos contaminantes y transgresores.

Sin embargo otros consideran válido que la Historia pueda ser dilucidada con otros medios, rellenar sus vacíos mediante la imaginación de quien la escribe, reactualizarla aprovechando el manejo de conceptos, técnicas narrativas y de metodología investigativa contemporánea.

La Princesa Federal de la escritora argentina María Rosa Lojo presentada en la recién concluida Feria del Libro de Miami junto a otros de sus libros, es una muestra de que se puede tratar la Historia, libre de cánones convencionales. En 1994 la escritora ya lo demostró con La pasión de los nómades, novela finalista del premio Planeta de ese año.

Por lo que declaró María Rosa Lojo en la presentación en Miami de La Princesa Federal, uno de los móviles a la hora de escribirla, fue la búsqueda apremiante de la identidad del argentino. Un viaje a sus raíces y a sus conflictos, para posiblemente tratar de comprender la realidad de Argentina del presente.

Si embargo, es necesario objetar que la escritora arranca con esta historia, como si el lector conociera previsoramente ese complejo mundo político en la época del otrora gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, nacido en Buenos Aires el 30 de marzo de 1793 y fallecido en el exilio, el 14 de marzo de 1877 en Southampton, Hampshire, Inglaterra y padre de Manuela, conocida como La Princesa de la Pampa, la mediadora entre el controversial dirigente de la denominada Confederación Argentina y el pueblo.
Esta ausencia de consideración con los lectores neófitos al omitir esenciales datos preliminares sobre el tema tratado, debe ser relegada a un plano secundario.
La obra de María Rosa Lojo logra un rotundo éxito editorial y vuelve a publicarse, ahora por la casa editorial argentina El Ateneo, (va por la sexta), y traducida en Italia por Oedipus Edizioni, además de ser presentada en ferias del libros tan emblemáticas como la de Frankfur, gracias a una configuración esmerada de sus valores estéticos, y porque ella ha sabido excavar muy adentro la complejidad humana, en este caso la de una mujer que circunstancias excepcionales la condujeron a desempeñar en buena parte de su vida funciones en el convulso escenario político de su época.
Manuela de Rosas, es retratada desde diferentes ángulos, bajo un plano íntimo, confesional, sin intensiones de que en cada uno de esos retratos, prevalezca una verdad única, ni concluyente.
La utilización de miradas divergentes en torno a una figura central, con esos claros oscuros perfectamente expuestos, dejan a los lectores en una cautivante tarea de descubrir hasta la última página del libro,
la verdad no expuesta en los textos académicos de la historia nacional Argentina.
Para lograr este enganche del lector con la novela, la escritora manejó tres participantes narrativos: primero, el personaje de Gabriel Victorica, un médico bonaerense de paso por Londres que intrigado por la vida de la anciana Manuela, la interroga, y que resulta ser como la voz de la autora en esta indagación, los testimonios de la propia Manuela de Rosa y la inserción de un diario apócrifo de Pedro De Angelis, quien fuera periodista oficial de Juan Manuel Rosas.
Las confesiones de Manuela sobre su vida a Victorica, así como los textos del De Angelis, proporcionan a esta novela una refinada prosa cargada de poesía.
Un ejemplo de esto es cuando Victorica le pregunta a Manuela como recuerda a sus padres.

Mi padre es un destello rojo y dorado. Brilla de la cabeza a los pies, pero lo más brillante no es el punzo del uniforme sino los ojos azules

-Y su madre, me decía, le pregunta Victorica

No mi madre no brilla. Mi madre es una mano sobre la frente en las noches de fiebre. Huele a espliego, tiene un surco pronunciado en una de las mejillas, da órdenes en voz baja para no despertarme. No sabe contar cuentos y toca mal el piano, pero a veces canta canciones francesas y sonríe también, con dulzura...

Hay erotismo, tragedias, pasiones, prejuicios, coraje, fidelidad y traiciones. Se relatan sucesos como los ocurridos con Camila O´Gorman, amiga de Manuela, condenada a la pena máxima por el propio padre de Manuela y los sectores más recalcitrantes y conservadores de la época  por mantener una relación sentimental con el sacerdote Ladislao Gutiérrez. En 1984 bajo el título de Camila, aquel suceso fue llevado al cine por la directora cinematográfica argentina Maria Luisa Bemberg.

Se expone la figura de Máximo Terrero, el marido de Manuela, que con paciencia estoica espera por largo tiempo para que ella sin ningún pretexto político que cumplir, y finalmente contraria a la voluntad egoísta de su padre, decidiera casarse con él.

La escritora desvanece el mito dulcificado y populista de Manuelita Rosas. No hay asomo de encumbramiento. El perfil de la heroína se expone con sus virtudes humanas, limitaciones y faltas. De esa forma el papel histórico de la mujer latinoamericana en la política y la sociedad, se dignifica.

La Princesa Federal se podría afirmar que también resulta una radiografía de los orígenes de la idiosincrasia  y de la política de los pueblos que conforman hoy el continente latinoamericano.
Cabe preguntarse si algo ha cambiado, si existe diferencia o similitud entre el autoritarismo, el caciquismo y la violencia del siglo XIX y los acaecidos en este continente en el siglo XX o en los del presente.

Para corroborar esas diferencias, o similitudes y llegar a conclusiones, es necesario leer La Princesa Federal, la obra maestra de una escritora indiscutiblemente heredera de producciones de escritores como: Carpentier, Roa Bastos, Rómulo Gallegos o Mario Vargas Llosa, para citar tan solo algunos de los más deslumbrantes.


martes, 15 de noviembre de 2011





REENCUENTRO CON GASTON BAQUERO
Alejandro Lorenzo
Gastón Baquero nació 1914 en Banes, Oriente, ahora municipio de la provincia de Holguín y falleció en Madrid en 1997. 
Dentro del marco de la pasada Feria Internacional del Libro de Madrid se presentó Andaluces publicada por la Editorial Renacimiento que dirige el poeta español Abelardo Linares. El libro es una recopilación de artículos literarios aparecidos en revistas literarias como: Cuadernos Hispanoamericanos, El Alcázar, Mundo Hispano, La Vanguardia Española, Arriba y otras no menos importantes, escritos por Gastón Baquero y editado y prologado esmeradamente por el académico cubano Alberto Díaz Díaz considerado uno de los mayores estudiosos de peso del desaparecido intelectual cubano.
Sobre Andalucía y el arribo de García Lorca a la  Habana, Baquero escribe: La frontera andaluza está en La Habana. Cuando un poeta andaluz aparece en el puerto, las calles se alborotan, y en las macetas
de todos los balcones florecen de un golpe los geranios
El volumen tiene como figura principal a Juan Ramón Jiménez a quien Baquero consideraba el más grande de los escritores de la lengua castellana. También están presentes otros intelectuales andaluces con los cuales Baquero sostuvo fuertes lazos de amistad y admiración  en Cuba y en su exilio en España. Se escribe en este libro, acerca de: María Zambrano, Antonio Machado, José María Pemán, entre otros.
Aprovechando la publicación de este texto, efectuamos para
los lectores del Nuevo Herald algunas preguntas al académico
Alberto Díaz Díaz
¿Cuándo se produce su encuentro con Gastón Baquero?
Mi primer encuentro con este gigante de las letras fue a través de mi abuelo que coleccionaba El Diario de la Marina donde escribía Baquero,  puedo decir que lo conocí  primero como periodista, que como poeta.
Luego en Madrid cuando arribé a finales de los 80 descubrí el alcance cultural que tenía su obra y así comenzó una estrecha amistad.
Lo visitaba frecuentemente en su humilde apartamento, y posteriormente en los finales de su vida, en la residencia para ancianos donde falleció. 
En todo el tiempo que lo conocí vivió en un estado de marginación tripe,  primero el círculo del ostracismo por parte del gobierno cubano, segundo cuando algunas figuras prominentes de la cultura en España, le dieron la espalda, al sucumbir a los cantos de sirena de Castro, y tercero en buena parte a la indiferencia, de un sector cubano en el exilio.  
Detalles y anécdotas sobre este abandono casi de náufrago,  lo expongo en la biografía que hice titulada Destellos y Desdén  de la  casa editorial Advicium  (2008).  
No obstante, ya en los 90 pocos años antes de su muerte, para muchos cubanos amantes a las letras dentro de la isla como comprobé , y se lo conté personalmente y oí con él las grabaciones que para él me dieron, era, junto con Guillermo Cabrera Infante –uno en poesía y otro en prosa, un mito vivo. Recuerdo cuánto le emocionó escuchar a aquellos lectores y noveles poetas que lo veneraban...
Al parecer en la república Gaston Baquero sufrió cierto aislamiento. ¿Fue voluntario dado a su personalidad o deliberadamente producto de los prejuicios innatos de la sociedad cubana de su época?
Pienso que en parte sufrió cierta segregación por su condición de mulato, y aunque llevó una íntima homosexualidad con discreción, también fue un factor que influyó. Para algunos resultó chocante que pudiera alcanzar los honores en el campo de la cultura a los que llegó.
Vale decir que en los años cuarenta,  fue un poeta vinculado con los mejores círculos intelectuales de la isla: desde la revista Orígenes a Espuela de Plata. Fue amigo de Eliseo Diego, de Virgilio Piñera y sobre todo de Lezama Lima, a quien admiró toda su vida.
 En los cincuenta, sin embargo, la producción escrita de Baquero decrece algo y parece que deja de escribir poesía, pues son los años del hombre ilustre y conservador, de un refinado bon vivant que hasta tiene chófer y cargos oficiales, especialmente en el periodo del también mulato y correligionario, nacido en Banes, el presidente golpista Fulgencio Batista.
Esos antecedentes con el régimen de Batista lo marcan injustamente como un reaccionario, yo no tengo dudas, Baquero era un hombre de talante conservador, pero no un reaccionario, incluso afirmaría porque lo comprobé en reiteradas ocasiones, que era  infinitamente liberal en la cultura y en la vida.
Cuando la Revolución de Castro triunfó y él estuvo y se manifestó naturalmente en contra, supo que el Che Guevara lo iba a citar en su despacho y según me contó que sabía que esa cita (que no llegó) hubiera sido su fin, decidió a mediados de marzo de 1959, protegido por tres embajadores -entre ellos el de España-,  tomar un avión en La Habana rumbo a Madrid. Jamás regresaría a su tierra.
El Régimen franquista lo acoge bien y le busca empleo. En sus primeros años de exilio madrileño Gastón Baquero vuelve a la poesía, y pienso con más brillantez aún que en la etapa cubana y seguía viviendo con hábitos de gran rico...  
Posteriormente en el otro periodo de exilio que fue Miami, Gastón da un giro copernicano: y se vuelve un hombre voluntariamente gris y modesto, lejos de cualquier pompa anterior.   
En 1984 se publica Magias e invenciones, una compilación de su poesía prácticamente completa hasta aquel momento, los lectores y sobre todo algunos poetas jóvenes que empiezan a llegar al exilio comienzan a redescubrirlo.  Pero era ya el autor de Memorial de un testigo, un gran libro de la poesía del idioma, que Adonais editó en 1966 que pasó casi por entero desapercibido. Dos jóvenes amigos del poeta, José Olivio y Paco Brines, serían  por mucho tiempo los voceros con poco eco inicial de esa obra y de las posteriores y de la maravilla deslumbrante de poesía y saber que era Baquero.
¿Como ha sido su trabajo de investigación al cual has entregado parte de su vida?  
Reconozco que es todavía el principio de una labor ardua y a veces interminable por la cantidad de materiales que se encuentran sin revisar, clasificar y darle un orden para su futura publicación. Durante casi dos décadas he tenido que sortear toda una serie exclusiones y miserias humanas tanto por parte de mis compatriotas intelectuales como de instituciones y personalidades en España y el resto de Europa para llevar acabo la divulgación de la obra de este grande de las letras de Hispanoamérica.
No obstante debo recordar a modo de ejemplo que la única ayuda financiera sustancial que recibimos provino de un cheque por valor de cincuenta mil pesetas que nos extendió don Javier Aguado Sobrino para poder retirar materiales microfilmados de la hemeroteca municipal de Madrid.
Tengo la satisfacción dentro de  las tareas ya terminadas, la publicación en el 2007 en Madrid de Geografía literaria 1945-1996 crónicas y ensayos publicada por la casa editorial Huerga & Fierro y en este año además de Andaluces, ha salido a la luz Apuntes literarios de España y América, con la editorial Renacimiento, un libro compuesto en la mayor parte por ensayos de Baquero hasta ahora nunca incluidos en otras  publicaciones.  Pienso que este  libro puede servir de guía indispensable para aquellos que se acerquen a la poesía con intención de cultivarla o simplemente como lectores de este género en lengua castellana.
Es justo agradecer el apoyo brindado a mi trabajo sobre Baquero por intelectuales de la talla de José Olivio Jiménez, Óscar Fernández de la Vega, Carlos Dorado, Alejandro Fernández Pombo, José Luis Castillo-Puche, Santiago Castelo, José Antonio Torres, Isabel González, Manuel Calvo Hernando, Ángel Rodríguez Abad y Juan José Martín Ramos.   

sábado, 10 de septiembre de 2011





EL CENTENARIO DE CZESLAW MILOSZ. EL POETA DE LA REFLEXIÒN   



Por Alejandro Lorenzo.

2011 es el año en que se celebra el aniversario del nacimiento del poeta e intelectual lituano polaco Czeslaw Milosz. Acerca de sus orígenes escribiría: "Es maravilloso haber nacido en un pequeño país en el que la naturaleza se nos aparecía a escala humana y en donde las distintas lenguas y los cultos religiosos habían coexistido durante siglos. Llevo en mi recuerdo a Lituania, un país de leyendas mitológicas y de poesía. Mi familia, ya en el siglo XVI, hablaba polaco, soy pues un poeta polaco y no lituano. Pero los paisajes y también posiblemente el espíritu de Lituania nunca me abandonaron".

Este año, las casas editoriales, instituciones culturales, y universidades, se han volcado para rendirle un justo tributo a su obra. Muestra de esto es la reciente publicación de la antología Tierra inalcanzable, publicada por Galaxia/Círculo de Lectores, en España, que es la más amplia recopilación sobre su obra que se ha editado en lengua castellana, con una esmerada traducción, selección y prólogo de Xavier Farré, o el numero dedicado, por la excelente y voluminosa revista Turia, también de España.

A lo largo de su vida Milosz publicó 15 libros de poemas; doce de ensayos, dos novelas, un diario, memorables traducciones, entre las que destacan las de otros poetas, tanto clásicos como contemporáneos, y las de textos bíblicos, más el cuidado de una selección de poesía universal y un peculiar volumen de Historia de la literatura polaca.

Tras la ocupación de su país por los nazis en 1939 se vio obligado a vivir en la clandestinidad. Inspirado por las narraciones del pianista Wladyslaw Szpilman (1911-2000), que se había escondido en la Varsovia ocupada, escribe un guión cinematográfico con el título El Robinson varsoviano. Esa idea original,
la plasmaría muchos años más tarde con modificaciones, Roman Polanski en su extraordinaria película
El pianista.

Milosz fue un intelectual que llevó a cuesta todos los signos perceptibles propios de los tiempos de la Guerra Fría. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, entre 1945 y 1951, pasó a ser uno de los escritores oficiales del nuevo régimen comunista polaco. Y fue nombrado agregado cultural en Washington, Nueva York y París. La elite conservadora polaca y de occidente, lo reprobó por abrazar el dogma y la utopía de aquel sistema.

En 1951 pide asilo político en Francia y rompe radicalmente con el régimen de Varsovia, su evolución ideológica y rechazo al totalitarismo, lo convierten por parte de la izquierda intelectual Occidental y la nomenclatura política y cultural polaca, en un traidor a la causa, colgándole el consabido cartel de intelectual de derecha.

En 1960 se trasladó a Estados Unidos, y un año después comienza a trabajar como profesor de Literaturas Eslavas en la Universidad de Berkeley, California. En 1970 adopta la nacionalidad estadounidense sin renunciar a la de su nacimiento.

El 10 de diciembre de 1980 recoge en Estocolmo, el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca lo reconocía como un escritor que con penetrante e intransigente inteligencia describía la existencia humana amenazada en un mundo lleno de fuertes conflictos.

Pero hasta bien entrada la década de los 80 en Polonia su obra estuvo totalmente prohibida y sus libros circulaban entre los medios culturales en forma de ediciones clandestinas.

Milozs representaba Un poeta entre dos tigres, parodiando el título de un poemario del escritor disidente cubano Rogelio Fabio Hurtado. Un hombre Fuera de Juego, o fuera de todos los juegos, afirmaría el desaparecido Heberto Padilla, que lo consideraba, por los temas que trataba en sus escritos, un intelectual comprometido con los trágicos acontecimientos sociales y políticos que le tocaron vivir.

Milozc hizo de su obra una coherente reflexión sobre la vida. Escribió acerca del origen de las catástrofes sociales del siglo XX y anduvo en busca de una fe sin tenazas opresoras, ni retoricas, para la posible salvación del hombre y del mismo. He deseado la buena poesía sin saberlo,/He descubierto, ya tarde, su saludable objetivo. En ella y sólo en ella, encuentro salvación.

Escribió con muchos matices, convencido de que sin ética ni dignidad se extravía la condición humana independiente de la sociedad donde se viva.

La incomprensión por parte de aquellos que asumen la ligera posición clasificadora de: eres de izquierda o eres derecha, lo cercaron y lo calumniaron durante mucho tiempo, pero no lo vencieron. Escribió sobre este acoso en: Hombre entre escorpiones

Milocz emprendió la marcha hacia la búsqueda de la verdad, primero la verdad acerca de si mismo, con sus contradicciones y sus desencantos, la verdad del pueblo polaco y la verdad global. Para esa misión hubo de desprenderse del nacionalismo fuertemente arraigado en la idiosincrasia y en el pensamiento polaco, y de buena parte de los países que conforman Europa. Hubo de indagar, sin ataduras conceptuales o partidistas, acerca de la capacidad de la humanidad de ser solidaria o de llegar a ser horrendamente inhumana en aras de utopías.En definitiva Milocz fue un solitario francotirador que disparaba poesía de puro pensamiento social combinada con un exquisito y desgarrador lirismo.

20 años antes de que Alexandr Solzhenitsyn publicara Archipiélago Gulag, Milosz se atrevió a criticar públicamente la irracionalidad del stalinismo en la antigua URSS y la imposición de ese totalitarismo en el resto de los países que integraban el denominado campo socialista. Tema que trató especialmente en su magistral ensayo El pensamiento cautivo (1953). Pero también escudriñó de una forma visionaria, la crisis espiritual y de todos los órdenes del capitalismo en Occidente, tanto en El pensamiento cautivo donde le dedica un extenso capítulo, como en otros trabajos conceptuales.

Llegó a ser un poeta longevo y lleno de vitalidad. Viejo verde, ya sería tiempo de que te fueras a la tumba en lugar de entretenerte con juegos y diversiones de jóvenes. /No es verdad, hago solamente lo que siempre he hecho, ordenando las escenas de esta tierra bajo el dictado de la imaginación erótica….

También fue un intelectual afortunado, porque pudo ver al final de su vida la caída de un régimen y la de todo un sistema opresor por el cual debió padecer un largo exilio, que de cierta manera lo desconectó de sus fuentes inspiradoras, de su idioma, y fundamentalmente del público, que fue su principal estimulo.

Cuando se piensa sobre el periodo de Milocz en el destierro, irremediable se asocia al desafortunado destino de muchos intelectuales cubanos que no lograron el retorno definitivo a su tierra, que nunca vieron sus obras publicadas ni ser leídas libremente por sus compatriotas, que no llegaron a incorporarse al debate de un nuevo estado en plena efervescencia democrática. Salvo escasos ejemplos con cierto final feliz, muchos de esos intelectuales y artistas cubanos terminaron sus vidas en la soledad, la indiferencia y el olvido. Diluidos en el humo y la ceniza de la banalidad, en un caso específico, sin tan siquiera una tarja que identifique su tumba. Creadores sometidos a la especulación mercantil pos mortis por parte de las grandes editoriales, e incluso, manipulados sus respectivos legados literarios, por el propio estado que en determinado tiempo los persiguió y los marginó con tenaz ferocidad.

Milocz visitó a la nueva Polonia en 1993. Resucitó y hizo resucitar a los olvidadosde su generacion. En esa Polonia en ebullición por los cambios, se enfrentó con los que nunca lo comprendieron, y al menos tuvo la satisfacción de colocar frente a ellos libremente sus argumentos y puntos de vistas, sin el terror a la marginación y el escarnio.

Y de nuevo halló la pasión de saber la utilidad de la creación en la sociedad, reanudó su lucha contra el oscurantismo y los dogmas del pasado y del presente, ahora con el apoyo de una mayoría que lo tomó a su regreso como un héroe nacional. Hasta el ayuntamiento de Cracovia le otorgó el título de Ciudadano Honorífico y le regalo una casa. A partir de entonces, en compañía de su segunda mujer, pasaba allí la primavera y el otoño.

En el año 2000 decidió finalmente fijar su residencia permanente en Cracovia, donde murió en la mañana del 14 de agosto de 2004. Dudó de Dios, y defendió al mismo tiempo su existencia. Paradójicamente el Papa Juan Pablo II envió sus condolencias por su muerte, y hoy está enterrado en la Cripta de los Hombres Ilustres en el monasterio de Skalka, en Cracovia.